|
La primera traída de aguas a la ciudad de Pamplona
tuvo lugar en 1790, desde el manantial de Subiza.
Cien años más tarde, el caudal procedente de Subiza era
insuficiente para cubrir la demanda de agua de la ciudad. Tras varios
proyectos, se optó por la captación de aguas del manantial
de Arteta. El abastecimiento a domicilio (1895) se realizó mediante
concesión privada. En 1940 se rescató dicha concesión
y pasó a gestionarse a través del Servicio Municipal de
Aguas.
La escasez experimentada a principios de los años 60, creó
la necesidad de dotarse de una nueva fuente de abastecimiento. La construcción
del Embalse de Eugi y su entrada en funcionamiento a principios de los
años 70 fue determinante para el desarrollo demográfico,
urbano e industrial de Pamplona y de las poblaciones de su continuo urbano.
|